El proceso de salivación está controlado por el sistema nervioso autónomo, por lo que es un proceso involuntario, al igual que los latidos del corazón.
Las glándulas de la boca que secretan saliva se denominan glándulas salivales, las cuales se dividen en glándulas salivales mayores y menores. Existen tres pares de glándulas salivales mayores: las glándulas sublinguales, las parótidas y las submandibulares. Además, existen numerosas glándulas salivales menores, distribuidas por la mucosa oral.
Las glándulas salivales trabajan continuamente; además de mantener húmedo el ambiente bucal, la saliva también tiene la función de desinfectar, limpiar la boca y ayudar a la digestión.
En general, los adultos sanos secretan entre 1 y 1,5 litros de saliva al día, lo que supone una media de unos 30 ml por hora.
La secreción de saliva aumenta cuando comemos o cuando se estimulan los nervios del cerebro.
La respiración bucal, el estrés, la fatiga y las posturas inadecuadas al dormir pueden provocar babeo durante el sueño.
En general, es común que los niños babeen mientras duermen porque sus labios aún son débiles y su cavidad bucal no tiene la función de controlar el babeo y la deglución de la saliva.
Si los adultos babean de forma repentina y frecuente mientras duermen, deben estar atentos a las siguientes enfermedades:
1. Enfermedades bucales
La faringitis, la inflamación maxilofacial y la gingivitis pueden estimular la secreción de las glándulas salivales, lo que provoca babeo.
Además, los dientes torcidos o flojos y la incomodidad al usar dentaduras postizas también pueden provocar babeo durante el sueño. Tras corregir la alineación de los dientes, el babeo disminuirá.
2. Parálisis facial
La parálisis facial es una afección que se caracteriza por la parálisis de los músculos de un lado de la cara. Debido a la asimetría muscular, resulta difícil retener la saliva en el lado paralizado y es fácil babear, tanto al dormir como al despertar.
Si va acompañado de síntomas como comisuras de los labios torcidas, debe consultar a un médico de inmediato.
3. Enfermedad por reflujo gastroesofágico
La acidez gástrica anormal puede aumentar el reflejo de salivación, y algunos pacientes con reflujo gastroesofágico pueden presentar síntomas de babeo, acompañados de síntomas comunes de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, como reflujo ácido, acidez estomacal y dolor en el pecho.
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